No sé...
Te extraño y todo me recuerda a vos, incluso Eva cuando habla de Adán una vez que salieron del Jardín...
Si me preguntaran por qué te amo, no sabría qué contestar. Te amo porque sí, porque así debía ser...
Si me dieran un deseo, pediría lo mismo que ella: salir de esta vida junto a vos. Aún cuando yo no te sea tan necesaria...
Extractos de El Diario de Adán y Eva (Mark Twain)
(...) He perdido el Jardín, pero lo he encontrado a él, y estoy satisfecha. Me ama todo lo mejor que sabe; yo le amo a él con la energía toda de mi naturaleza apasionada; creo que esto es propio de mi juventud y de mi sexo. Si yo me pregunto a mí misma por qué le amo, me encuentro con que no lo sé, y lo cierto es que no me importa mucho el saberlo; creo, pues, que esta clase de amor no es un producto del razonamiento y de las estadísticas, como lo es el amor por los reptiles y los animales. Creo que es así como debe ser (...)
(...) El es fornido y hermoso, y yo le amo por eso, y lo admiro y estoy orgullosa de él; pero aun sin esas cualidades le amaría. Aunque fuese feo, yo le amaría; aunque fuese una ruina, yo le amaría, y trabajaría para él, y viviría esclava de sus necesidades, y rezaría por él y velaría junto a su lecho hasta que muriese. Sí; yo creo que le amo nada más que porque es mío y porque es del sexo masculino. Creo que no existe otra razón. De modo, pues, que viene a ser lo que dije al principio: que esta clase de amor no es producto de razonamientos ni de estadísticas. Le da a una simplemente (sin que nadie sepa cómo), y no tiene explicación posible. Ni la necesita.
(...) Mi súplica y mi anhelo es que salgamos de esta vida juntos, y es ése un anhelo que jamás desaparecerá de la tierra, sino que subsistirá en el corazón de todas las esposas que aman, hasta el fin de los tiempos, y será llamado por mi nombre.
Pero mi plegaria es que si uno de nosotros ha de salir antes de esta vida, sea yo la que me adelante; él es fuerte; yo frágil; no le soy tan necesaria a él como él me es a mí. Vivir sin él no sería vida; ¿cómo podría yo soportarla? También ésta es una plegaria inmortal, que no dejará de subir a lo Alto mientras subsista mi raza. Yo soy la primera esposa; la última esposa será una repetición mía (...)
"La lluvia se derrama por ti,
dibujando coronas de agua y, en Madrid,
tu nombre se escribe en el vaho de una ventana,
y al otro "lao" te lanzo el beso que no pude dejar en ti"
(Por ti - Ismael Serrano)

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